Desde que conocí la colección
“Singular” de Austral me enamoré de las portadas; ediciones minimalistas de
colores llamativos cuyos motivos decorativos hacen alusión a un emblema
representativo de la obra. Cuando veo uno inmediatamente intento adquirirlo.
Los conocía generalmente a todos ya que son “clásicos” de la literatura, pero
había uno que no, cuya portada y título me eran sumamente atrayentes: “El
Corazón de las Tinieblas” del escritor ucraniano Joseph Conrad.
Este título me era algo ajeno y
el diseño con cráneos de elefantes de Austral me hizo tener mucha curiosidad.
Hace poco al fin pude adquirirlo y fue una grata sorpresa.
La historia inicia con un barco
en el crepúsculo y una narración: Marlow, un marinero experimentado nos cuenta
su travesía para explorar ríos que nunca había visto. De Londres a África,
Marlow nos ira adentrando no solo en el contexto histórico de la invasión y la
explotación europea en dicho continente (el saqueo de marfil y la esclavitud en
el Congo), irá más allá, a través de descripciones emocionales caeremos en una
lucha interna: espiritual y moral. La manera en cómo narra la explotación y la
esclavitud desde un punto de vista humano y misericordioso. La jungla, por otro
lado, será el antagonista, una criatura inmensa y viva que dificultará la
llegada de Marlow a Kurtz, un saqueador de marfil cuya figura está llena de
misticismo.
Poco a poco Marlow irá
sucumbiendo a la autorreflexión sobre temas diversos y complejos, deliberaciones
morales sobre la muerte, la esclavitud y la existencia siempre desde el
“Corazón de las Tinieblas”.
Escrito poéticamente, Conrad va
deshilando la visión euro-centrista de su tiempo, un contexto que significó la
extinción de culturas y etnias bajo la premisa de superioridad racial. La
manera en como retrata a los habitantes del Congo podría suponerse racista,
empero, es una visión acertada en la forma en como ambas culturas chocaron, no
lo hace de una manera negativa, sino desde un punto de vista en el que su propia
cultura se lo permitió. Las reflexiones que plasma a través de su protagonista (Marlow)
nos permiten ver y cuestionar no sólo este sistema esclavista y de explotación,
también humano y moral.
«No, es imposible, es imposible
transmitir la sensación de vida de una época cualquiera de la propia
existencia, eso que le confiere su verdad, su significado, su sutil y
penetrante esencia. Es imposible. Vivimos como soñamos, solos». Pp. 58
Comentarios
Publicar un comentario